Posteado por: pitalu55 | 21 febrero, 2012

Cuento de la comunidad de Guaquitepec


Cuento de dos jóvenes  y dos  viejitos que fueron en  Sancristóbal de las Casas.

Un día dos jóvenes y dos viejitos  fueron a la ciudad de san Cristóbal de las casas  cuando regresaron a sus pueblos  los dos jóvenes pasaron a robar una guajolota en culebrera  municipio de Tenejapa Chiapas.

Entonces el dueño se levantó temprano, vió que ya no estaba su guajolota

Le dijo a su esposa:

¡Mujer! Se fue la guajolota, lo robaron los de pantalón corto de Tak`in Wits ya van por el ts`uyibal. Voy a verlo.

Contestó su mujer:

No vayas, a lo mejor ya no regresas.

El  señor no obedeció  su mujer, se vino encontró a los dos jóvenes que llevaban la guajolota y les preguntó:

¿Apoco les debo que trajeron mi guajolota?

Los jóvenes no contestaron, quedaron sorprendidos.

Los viejitos  preguntaron:

¿Trajeron algo ustedes  chamacos?      No contestaron.

Entonces el dueño de la guajolota les empezó a pegar los muchachos. Al momento los jóvenes empezar a sacar sus nahuales, se convertían en gatos y en otros animales. Con esto  no se podían defenderse. Después, los viejitos vieron que ya no podían los jóvenes, uno  le pregunto su compañero:

¿Le ayudaremos a estos jóvenes?

El otro contestó: digo que sí, yo veo que tan muriendo.

Pero tú vas a entrar primero.

El otro contestó: no puedo.

Sí puedes, después entraré yo.

Bueno, dijo el otro.

Así  comenzaron a pelearse. Pero uno de los viejitos dijo:

Bien  jóvenes    ¡pasen, váyanse ya! Vayan a preparar la guajolota, nosotros queremos bien cocida la carne, nos esperan por el río chacté.

Entonces quedaron peleando sus nahuales en al colindancia de Cancuc  y Tenejapa. Se subían muy alto y bajan  hasta en el suelo se daban iguales.

El dueño de la guajolota se convertía en piedra su nahual, se formaba como una bola de piedra tan fuerte. De ahí el arte del viejito  dijo.

¡Ya no puedo! Ya se hizo como una bola de piedra. No vamos a poder matarlo.

Respondió  el otro

Esta bien  ¿Habrá agua donde bañarme?

El otro contestó: si hay una poza del río yochib.

Entonces le dijo

Quítate  de ahí, entro yo. Luego sacó su nahual que era una culebra de aguja, le metió en el culo del dueño de la guajolota y gritó todavía. ¡Ay, ay! me mataste, me ganaste siempre pantalón remangado. Después, el espíritu del viejito  inteligente se fue a bañar hasta en el río yochib. Cuando terminó, empezaron nuevamente llegaron hasta en el río grande Chacté.

Los viejitos les empezaron a regañar a los muchachos y uno dijo:

¡Arrodíllense!

Bueno dijeron. Se hincaron los muchachos y les comenzó a pegar con cuero de de vaca, después empezaron a comer la carne de guajolota. Cuando terminaron de comer, nuevamente empezaron a caminar hacia en el pueblo de Guaquitepec.

Así fueron salvados los dos jóvenes.

Este es un cuento que en aquellos años contaban los ancianos a sus hijos en el pueblo de guaquitepec.

Nombre: Nicolás Pérez Álvarez


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